Circuito Imperial express

El circuito imperial europeo es como se denomina al recorrido Praga-Viena-Budapest. Este itinerario de viaje, gracias a la buena conexión y cercanía de las tres ciudades es muy común, y te ofrece la opción de conocer tres de las ciudades más bonitas del viejo continente. Cultura, legado arquitectónico y una infinidad de museos que visitar te están esperando. Hoy te aconsejamos que es imprescindible que visites en cada una cuando tienes poco tiempo:

Praga

Fuente: Alex RVD

Fuente: Alex RVD

Lo común es comenzar por Praga. En esta ciudad hay tantas cosas que es imposible ver todo. Si vas a estar poco tiempo, hay tres lugares que son imprescindibles:

El Reloj Astronómico:

Data de 1490 y es el reloj medieval más famoso del mundo. Situado en la Torre del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, encontrarás uno de los diseños de reloj más curiosos e inolvidables.

Catedral de San Vito:

Situada en el interior del Castillo de Praga, el mayor exponente del Gótico en Praga se construyó a lo largo de tres siglos. Con una de las vidrieras más impresionantes de Europa, sube a su torre si quieres disfrutar de las mejores vistas de la ciudad.

Puente de Carlos:

30 estatuas colocadas a lo largo de los 500 metros que conectan la Ciudad Vieja con Malá Strana. Un recorrido inigualable que si haces bajo la luz del atardecer será mágico

Viena

Fuente: Miguel Díaz

Fuente: Miguel Díaz

Dicen que Viena engancha, que tiene algo que siempre te hace querer volver. Al igual que Paraga, hay tantos lugares para visitar que es casi imposible elegir sólo unos pocos. Hoy intentamos reducir esta lista al mínimo con estos tres lugares:

Ópera de Viena:

No puedes ir a la Viena y no visitar la ópera más famosa del mundo. Puedes hacer una visita guiada por su interior (son bastante económicas) pero lo que te recomendamos es que antes de alguna de las obras hagas cola y compres una entrada por tres o cuatro euros. Podrás ver una Ópera (de pie, pero mejor que nada) y ver el edificio a tu aire.

Prater:

El parque de atracciones más antiguo del mundo y su gran famosa noria te están esperando. Pasea entre las atracciones, los restaurantes y las casetas. Es un lugar tan especial y divertido que si no estas atento no te irás antes de que amanezca.

Palacio de Schönbrunn:

Visita imprescindible a uno de los lugares más impresionantes de la ciudad. Sus estancias, el museo, los jardines, su laberinto… una interminable lista de cosas que ver sin salir de allí. Nunca lo olvidarás.

Budapest

Fuente: Moyan Brenn

Fuente: Moyan Brenn

Dicen que la ciudad más hermosa del Danubio, y que mejor que esta para terminar el circuito imperial. Aquí sus tres visitar obligatorias.:

El Parlamento:

El Parlamento de Budapest es su edificio más representativo. Sobrecogedor tanto por dentro como por fuera, no puedes dejar de visitar el tercer parlamento más grande del mundo.

Castillo de Buda:

No sólo el edificio tiene una belleza indiscutible, si no que en su interior alberga la Galería Nacional Húngara, el Museo de Historia de Budapest y la Biblioteca Szèchenyi. No hace falta decir más.

Puente de las Cadenas:

Ha tenido que ser construido dos veces (en la II Guerra Mundial terminó destrozado) pero mereció la pena sólo por las increíbles vistas que te regala de noche.

Sabemos que el itinerario se queda corto. Si van a poder estar un tiempo en cada ciudad infórmate bien ¡No te imaginas todas las cosas que tienes para ver!

Siempre nos quedará Viena

Si estas planeando hacer un viaje, la capital austriaca es una de las ciudades europeas más importantes y una excelente opción para acercarse en cualquier momento. Para los que no habéis tenido oportunidad de visitar la ciudad, este post está dedicado y firmado para vosotros. Os haremos un breve resumen de lo más importante de la ciudad.

Una ciudad, antigua y a su vez moderna, llena de tendencias y de historia impregnada en cualquier rincón por el que pases. Conseguir su independencia en 1955 y declararse neutral, son factores que han favorecido a Viena para que se haya convertido en sede de numerosas conferencias internacionales y de numerosos organismos de la ONU. De hecho es una ciudad que vive de ello y del turismo.

Ciudad cultural que alberga más de 100 museos entre los que poder perderte durante horas e incluso días. Te recomendamos el Museo del Reloj, con una amplia colección de los relojes más originales de toda Europa e incluso relojes del siglo XVII. Y si eres un aficionado de los globos terráqueos, también hay un museo con el mismo nombre  que recoge algunas piezas con muchos siglos de antigüedad.

No puedes irte sin ver el museo más visitado de Viena, el Museo de Historia del Arte, o uno de los más conocidos, el Museo Albertina, donde Matisse, Monet, Renoir o Picasso te acompañarán en la visita. Y si te animas a realizar alguna ruta o hacer actividades por la ciudad vienesa, disfrutaviena.com te ofrece diversas alternativas.

Es una ciudad gastronómica, ya que su mezcla de culturas ha creado una gran variedad de platos procedentes de diversas partes del mundo, como Hungría, Alemania, Italia o República Checa. Si pensamos en algo típico vienés nos viene a la cabeza su cremoso café con chocolate y nata montada. Y entre sus platos típicos destaca el Gulash (estofado de carne con cebolla y pimentón), el Tafelspitz (carne de buey cocida con verduras, vinos y especias) o Knödel (albóndigas hechas a base de sémola de trigo, patatas o miga de pan).

Y entre sus postres más famosos, Sachertorte o Tarta Sácher, una deliciosa tarta de chocolate negro puro con mermelada de albaricoque que está para chuparse los dedos. Hay un hotel que se llama Sacher, cuyo fundador es el hijo del creador de la tarta y allí se montan colas interminables para poder degustar este exquisito manjar. No es una ciudad demasiado cara, pero si vas en plan mochilero, puedes comer perritos calientes, kebabs, porciones de pizza o filetes empanados por 3 euros.

También es una ciudad musical, más que cualquier otra, cuna de grandes compositores como Mozart o Beethoven. La Ópera Estatal de Viena constituye el centro neurálgico de la vida musical vienesa. Si quieres hacer una visita es obligatorio formar parte de las visitas guiadas organizadas en grupos divididos por idiomas. Su auditorio tiene un espacio para 2.800 personas, y su salón de té no tiene desperdicio.

Por la noche, no pienses que la ciudad duerme. Si te gusta bailar y escuchar buena música, dentro del parque vienés Prater, en Risenradplatz, se encuentra la discoteca más grande la ciudad, Praterdome. Cuatro pistas de baile y doce bares temáticos, acompañados de un show de láser que hará que no pares el esqueleto hasta altas horas.

Y si prefieres un plan más tranquilo, Viena te ofrece multitud de karaokes donde podrás disfrutar de los cócteles más sabrosos que jamás hayas probado mientras cantas “With or Without You” de U2.

No sé qué es lo que tiene la ciudad, pero engancha y te deja una sensación de nostalgia a la hora de partir, que no te dejará que pases mucho tiempo sin volver a visitarla.