Córcega, la isla de la belleza

La “Isla de la belleza” que dirían los franceses es un pequeño terreno que se sitúa en el Mar Mediterráneo, muy cerca de Italia. Córcega mezcla en su fisonomía distintos paisajes que forman un bello contraste. Las hermosas y exóticas playas se van uniendo progresivamente a las enormes montañas que sobresalen en el interior, destacando el Monte Cinto, con más de 2700 metros de altitud.

Los litorales también varían según la zona de la isla en la que nos encontremos, de manera que en un lado caminaremos por la fina arena blanca al nivel del mar Tirreno, mientras que en el otro extremo vamos a observar imponentes acantilados. Podríamos decir que es una montaña en medio del mar. Sin embargo, esto nos va a permitir una gran variedad de actividades, destacando las rutas de senderismo a través de una de las rutas más duras del continente o el esquí durante los meses de invierno. De este modo, no es un destino únicamente de verano como se suele pensar de las islas del Mediterráneo. En el camino nos saludarán bosques de pinos, viñedos y varios ríos.

La ciudad de Bonifacio, Córcega.

La ciudad de Bonifacio, Córcega.

Dejando a un lado la naturaleza puedes visitar algunos de los pueblos más bellos de la zona. En el norte, que es mucho menos turístico, puedes descubrir Bastia, cercana a Francia y con gran peso en la economía. Al sur encontraríamos Bonifacio, con vistas a Cerdeña y una belleza imponente provocada por su situación sobre inmensos acantilados. Y en la parte media de la isla podemos visitar Ajaccio, capital de Córcega y lugar donde nación Napoleón Bonaparte. En todas ellas podemos contemplar los restos que han ido dejando las distintas civilizaciones que han pasado por aquí, desde fenicios y griegos, a romanos y bizantinos.

Además de la naturaleza y la arqueología, otro gran atractivo de este territorio francés es la gastronomía. De hecho, son muchas las personas que acuden a este lugar para admirar y degustar algunos de los típicos que son un auténtico placer para el paladar. Además, se suelen acompañar de un buen vino, con varias denominaciones de origen que siguen la tradición francesa de la para la elaboración de caldos.

Para llegar a Córcega, la mejor opción es visitar antes el sur de Francia, ya que no hay vuelos directos desde España. Por tanto, un gran viaje sería descubrir algunos rincones del sur del país galo y después coger un ferry hasta la isla, con la posibilidad de llevar nuestro propio vehículo.

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